TOXINA BOTULÍNICA

La contracción repetida de la musculatura de la mímica facial a lo largo de nuestra vida va produciendo la aparición de arrugas en la cara. Al principio éstas van a ser arrugas dinámicas, es decir, sólo al hacer determinados gestos como sonreir, elevar las cejas o fruncir el ceño. Con el paso de los años se marcarán ya en posición de reposo y serán cada vez más pronunciadas. Del mismo modo, justo debajo de la piel del cuello tenemos una manta muscular denominada platisma. Su contracción repetida durante años unido a la flacidez de la piel produce la aparición de unas bandas verticales muy característicos en el cuello que podemos apreciar en gente de edad avanzada.

La toxina botulínica se viene utilizando desde hace muchos años en medicina. Actúa inhibiendo la contractura muscular de manera que los músculos se contraigan de una forma más débil. Así consigue la desaparición o disminución de la arruga en la cara y el aplanamiento de estas “bandas platismales” en el cuello.

Tiene un efecto reversible y progresivo, de manera que comienza en 48-72 horas, es máximo a las 3 semanas y desaparece entre 3 y 6 meses después.

Es un tratamiento que va dirigido a todos los públicos, hombres y mujeres, y no sólo de edad avanzada.

Actualmente se hace un “tratamiento preventivo” de la arruga, con la toxina botulínica conseguimos que la arruga aparezca más tarde y sea menos pronunciada. Es por ello que podemos empezar a tratar a pacientes a partir de en torno a los 30 años. De esta manera, además menos necesidad de repetir el tratamiento existirá y éste tendrá un efecto más duradero.

El tratamiento  se realiza en la consulta con una duración aproximada de 15 minutos y tras el cual el paciente puede continuar con su actividad diaria inmediatamente.

Indicaciones de la toxina botulínica:

• Tratamiento de arrugas en la frente, región periorbitaria y entrecejo.

• Tratamiento de las patas de gallo.

• Tratamiento de la sialorrea o salivación excesiva.

• Tratamiento de la hipèrhidrosis o sudoración excesiva en cara, axilas y manos.

• Tratamiento del Sìndrome de Frey (tras cirugías cervicales o parotídeas.

• Distonías oro-mandibulares, hipertrofia de músculos masticatorios.

• Bruxismo y síndrome mio-fascial