RINOPLASTIA

La rinoplastia es la intervención quirúrgica que se encarga de modificar el aspecto de la nariz para poder respirar mejor o hacerla más bonita o armónica con la cara del paciente manteniendo su funcionalidad.


INDICACIONES

Es la intervención quirúrgica más frecuente en cirugía plástica facial con independencia de la edad y sexo del paciente. Requiere de un nivel de precisión y planificación muy exhaustivos ya que la nariz es la estructura más prominente en el centro de la cara. El cirujano maxilofacial, como su nombre indica es el cirujano de la cara y sólo trabaja en esa zona. Es una intervención que se opera a partir de los 18 años en casi la totalidad de las ocasiones (salvo deformidades).


LA CIRUGÍA

Se puede realizar por abordajes por dentro de la nariz (sin cicatrices visibles) o con una mínima incisión, apenas apreciable, en la piel que hay entre ambas fosas nasales. La cirugía consiste en cambiar la forma de la nariz modificando la forma, tamaño y posición de las estructuras que forman la nariz: hueso y cartílagos. En ocasiones es necesario aportar tejido extra para modificar la nariz (injertos), generalmente cartílago, que suele ser tomado del mismo tabique. En la actualidad, las modificaciones del hueso: osteotomías, se realizan con un bisturí piezoeléctrico que corta por ultrasonidos exclusivamente hueso sin afectar las partes blandas a diferencia de la rinoplastia tradicional en la que las osteotomías se hacían con escoplo y martillo. Es lo que se llama Rinoplastia Ultrasónica, de esta forma se tiene un control más preciso de las osteotomías, el paciente sangra y se inflama menos lo que permite en muchas ocasiones realizarla con anestesia local y sedación y tiene un proceso de recuperación más rápido. La precisión que aporta reduce de forma significativa las imperfecciones que se producían en la rinoplastia tradicional, aporta resultados más naturales y predecibles y reduce de forma significativa el índice de reintervenciones.


RECUPERACIÓN

Tras un periodo de observación el paciente puede dormir en su casa. Es necesario generalmente mantener una férula nasal durante 7 días y tras su retirada el paciente puede volver a su actividad cotidiana con normalidad. La cicatrización de los tejidos nasales y el aspecto final definitivo puede tardar en consolidarse hasta 6 o 9 meses según el caso.