CIRUGÍA ORTOGNÁTICA

La cirugía ortognática es aquella rama de la cirugía máxilofacial que se encarga del tratamiento de las deformidades dentofaciales. El crecimiento anómalo o diarmónico de mandíbula y/o maxilar produce deformidades faciales y alteraciones en la forma de morder (oclusión) que no pueden ser corregidos con ortodoncia exclusivamente, ya que son los huesos y no los dientes, los que están mal colocados. Ésta cirugía pretende, al colocar los huesos en su posición adecuada (“orto=correcto”, “gnatos=mandíbula”), conseguir una adecuada oclusión, optimizando los resultados estéticos. Además, en casos seleccionados, pueden ayudar en la patología de la Articulación Temporo-Mandibular.

INDICACIONES

Es una cirugía que está indicada en aquellas alteraciones de la oclusión que cursen con una deformidad dentofacial evidente o cuando, a pesar de poder ser camuflada con ortodoncia, el resultado estético va a ser mejor y más duradero con la cirugía. En el análisis facial será, por tanto, determinante estudiar:

– Oclusión del paciente o forma de chocar los dientes. – Simetría facial.

– Exposición gingival del paciente en reposo y sonrisa.

– Proporciones faciales.

Entre las alteraciones que vamos a poder tratar con la cirugía ortognática encontramos:

– Mordida abierta anterior.

– Prognatismo mandibular.

– Asimetrías faciales severas.

– Hipoplasia mandibulares con perfil convexo y poco mentón.

– Exceso vertical del maxilar con sonrisa gingival.

– Hipoplasia maxilar.

Es necesario haber terminado el crecimiento óseo y la valoración y tratamiento previo en la mayoría de las ocasiones (son pocos los casos que pueden realizarse sin ortodoncia previa) por un ortodoncista con experiencia en casos quirúrgicos demostrada. No cualquier ortodoncista vale. Es necesario saber que la ortodoncia que se hace con vistas a una cirugía ortognática va en el sentido contrario a una ortodoncia tradicional. Como cirujanos podemos acelerar estos tiempos.

Entre los casos en los que se puede obviar la ortodoncia prequirúrgica es en aquellos pacientes con buena oclusión con Síndrome de Apnea del Sueño que quieran prescindir de la CPAP o no se adapten a ella. En estos casos, un avance del complejo maxilo-mandibular es capaz de aumentar el diámetro antero-posterior de la vía aérea produciendo una mejora muy significativa en la calidad y cantidad de sueño. Con vistas a un resultado final estable y predecible es fundamental tener una articulación temporo-mandibular (ATM) sana. Cuando el paciente refiere sintomatologíaa articular puedes ser necesario un estudio de la ATM previo, incluso cirugías o el uso de férulas que la estabilicen. Tenga en cuenta que la cirugía ortognática trata la deformidad dentofacial y la oclusión pero en determinados casos puede no mejorar o incluso empeorar la sintomatología articular. La elección de un cirujano máxilofacial experto no sólo en cirugía ortognática sino también en tratar la ATM puede marcar la diferencia en ciertos casos. Finalmente, cabe decir que se necesita de un paciente motivado ya que va requerir de un periodo largo de preparación ortodóncica previa y posterior a la cirugía en el que va a tener que acudir a revisiones frecuentes.

LA CIRUGÍA

En la gran mayoría de las ocasiones se necesita anestesia general.

Todas las intervenciones se realizan por dentro de la boca sin dejar cicatrices visibles.

Para cambiar la posición del maxilar se hace un corte en el hueso (osteotomía) por encima de los dientes para luego colocarlos en bloque en la posición deseada con la ayuda de una ferula confeccionada por medio de una impresora 3D y ser fijado con placas y tornillos de Titanio. Posteriormente se hace lo mismo con la mandíbula con otra férula. Para la confección de dichas férulas quirúrgicas es necesario realizar un TAC o escáner con unas características y con una posición de la cabeza muy concretas. Es este nivel de precisión en la planificación lo que consigue, además de la oclusión deseada, optimizar el resultado estético final (podemos corregir de forma mucho más precisa asimetrías, llevar el mentón a la posición que sea más armónica con el nuevo perfil facial creado, elevar la punta nasal, modificar el ángulo que forma la nariz y el labio y decidir cuánta encía queremos mostrar al sonreir).

RECUPERACIÓN

Ante la magnitud de dicha intervención (fractura doble o triple de mandíbula y/o fractura del maxilar superior) cabe pensar que tendría un post-operatorio doloroso. Sin embargo, ésto no es así. Como consecuencia de la intervención y la manipulación de los fragmentos óseos, los nervios sensitivos dejan de transmitir impulsos, lo cual supone una ventaja en este caso. El post-operatorio es generalmente indoloro. Dicha alteración de la sensibilidad se recupera por completo en semanas en la gran mayoría de los casos. Es necesaria cobertura antibiótica los primeros días y mantener una dieta blanda, turmix las primeras semanas, hasta que consoliden las osteotomías y se hagan los últimos ajustes ortodóncicos.